Joyce Rhinehart, llevó a su nieto a tomar un helado después de un intenso entrenamiento de tenis. Allí observó a una familia que se veía realmente feliz, le pareció entrañable y les tomó una foto.

Le dejo su móvil a la pequeña de la familia y le dijo que enviara la foto a su teléfono, para que la familia tuviera la foto.

Días después Joyce recibió un mensaje de un número desconocido que le rompió el corazón.

“Querida señora, usted tomó nuestra foto frente a Rita’s, el pasado 8 de junio. Mi esposa falleció ayer, y esa es la última foto que tenemos juntos como familia. Por favor acepte mi más profunda gratitud por su amabilidad, significa el mundo para mí. Gracias desde el fondo de mi corazón”

Ella tuvo cáncer durante un año, y por desgracia perdió esa batalla.

“Nunca subestimes un simple acto de bondad al azar. Mi corazón está con esta familia que ni siquiera conozco. Obtuvieron un gran regalo gracias a que hice caso a mis instintos aquel día”

Esta historia nos enseña que hay que dejarnos guiar por el corazón, seremos más felices y no sabemos a quien más podemos hacer feliz.