John Bunn tenía 14 años cuando fue condenado por asesinato.

Él y un amigo suyo, Rosean Hargrave, fueron condenados por el asesinato de un agente de policía llamado Rolando Neischer.

Supuestamente los dos adolescentes habían obligado al policía y a su compañero Robert a salir del coche y una vez lo hicieron les dispararon y robaron el vehículo.

Rolando Neischer murió pero su compañero Robert sobrevivió y fue el único testigo.

Desde que comenzó la investigación también surgieron los problemas. El detective que llevo el caso pudo probar a través de unas fotografías que los jóvenes habían estado en el lugar de los hechos, sin embargo las huellas dactilares que se sacaron de la escena del crimen no coincidían con ninguno de ellos. Además Robert el único testigo describió a los criminales como dos jóvenes de unos 20 años y piel clara, y los acusados eran niños de 14 años y de raza negra.

Aún así las fotos fueron la clave para encerrarlos, aunque no fuera suficiente prueba.

En 2009 John fue puesto en libertad condicional, tras haber pasado 17 años entre rejas. Pero hace unos días una jueza exoneró de toda culpa a John, y admitió que se descubrió que el detective que llevó ese caso había participado en prácticas engañosas, y por ello más de 12 de sus casos han sido anulados.

“Quiero agradecerle su honor porque he pasado 27 años luchando por mi vida” dijo John Bunn, después de que le comunicaran que le habían culpado de manerq equivocada durante 27 años.

Apenas escuchar la noticia de que al fin se le declaraba culpable, se acercó a la jueza y la tomó de las manos, en ese momento toda la sala rompió en aplausos.”Estoy más que emocionada en este día. Tu tenías 14 años, esto nunca debió haber pasado” dijo la jueza de la Corte Suprema de Brooklyn, Shawndya Simpson.