Según el un periodista del New York Times, los últimos momentos de uno de los cómicos más queridos de Hollywood fueron muy duros y desgarradores.

La autopsia reveló que el día de su muerte Robin no consumió drogas ni alcohol, tan solo las medicinas que su médico le recetó, pero eso no fue la causa de la muerte.

Murió tras asfixiarse colgándose.

A punto de cumplirse los 4 años de su muerte ha salido a la venta el libro ‘Robin’, una biografía escrita por el periodista Dave Itzkoff.

Esta obra está llena de polemica ya que saca los ‘trapos sucios’ del actor.

Se habla de que su segundo divorcio lo derrumbó y distanció completamente de sus hijos.

Y mientras lidiaba con sus problemas familiares un médico le dio una noticia desgarradora, padecía parkinson.

Sin embargo la autopsia reveló que no era esa enfermedad, si no demencia con los cuerpos de Lewy, un trastorno cerebral que tiene asociado el riesgo de suicidio.

Pero esto no era todo, en lo profesional también le iba mal, ya que comenzó olvidando los textos y en sus últimos días no podía caminar sin arrastrar los pies.

Tras tantos problemas la vida de Robin se fue apagando.