Ella es Sadie Sellers, una anciana de 79 años, que dejó boquiabierto a si hijo Tony cuando este recibió una llamada del asilo de su madre diciéndole que se había escapado. ¿La razón? Hacerse su primer tatuaje.

Sadie es abuela de 11 nietos, y fue con una de ellas Samanta de 22 años a ponerse ambas el mismo tatuaje.

Cuando el tatuador le preguntó qué pensaría su familia del tatuaje ella respondió: “Me importa un carajo”.

Cuando llegas a mi edad tienes que vivir la vida al máximo todos los días.

Tony recibió una llamada de su hija Samanta diciéndole que su abuela estaba con ella, por una parte él sintió alivio pero por otra supo que algo extraño estaba pasando.

Todos los tatuadores se enamoraron de esta entrañable y rebelde abuelita.